Este tipo de productos son los que en su composición solo llevan compuestos que pueden ser metabolizados por las bacterias que componen el agua y convertidos en productos inocuos, ya que en este proceso se elimina su actividad nociva para el medioambiente. Al descomponerse de manera natural minimizan el impacto contaminante y contribuyen a la sostenibilidad medioambiental, no presentan una elevada toxicidad, como ocurre con los conocidos como duros, y, por tanto, pueden ser empleados en lugares de uso común, ya sea en el hogar, o en el centro de trabajo, sin que la salud de las personas corra peligro. Tanto en su poder limpiador como desinfectante que los otros, ya que sus compuestos cumplen con las mismas funciones y sin resultar potencialmente peligrosos. Su eficiencia respecto a su eliminación es mayor, por el hecho de que no se necesitan procedimientos adicionales para eliminar su residuo, puesto que es la propia naturaleza quien se ocupa de ello.